Por: Jaiver Andrés Zapata V. "Jaz"
Los reconocimientos sociales de un municipio como Segovia,
basados en un cultura llena de diversidad de etnias, de pensamiento, religión así
se diga que es un pueblo católico, y la controversia entre la razón, el poder
tener el mineral preciado que abunda por todo su subsuelo que al parecer no
le pertenece ni nunca le ha pertenecido; una tierra cubierta de mitos, un tierra adentro atestada de brujas,
brujos y cantinas. Cosas que te hacen cuestionar, ¿Pero si es el pueblo más
rico de Antioquia todas sus puerta paredes y
ventanas deben estar enchapadas en oro? De seguro son muy humildes y no
quieren mostrar su riqueza ¿Pero por que su hospital no puede atender un parto
ni hacer cirugías de apéndices? No, lo más seguro es que con el dinero que
pagan los pueblerinos el hospital es de alta categoría, los envían a Medellín
para un mejor confort ¿Sus estudiantes todos deben tener tablet, computador,
alimentación en su totalidad, un subsidio de cuadernos y trasporte incluyendo
también una beca para estudiar en la universidad? No, todo eso lo dejan para después
la gran mayoría le gusta trabajar rápido, la plata es más productiva cuando se disfruta
de joven.
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| Fotografía, Apus Producciones |
En Segovia solo falta, el sentido de pertenencia oportuno,
una juventud que se apropie de su cultura, también un comunidad que se busque otra alternativa de empleo y progreso, el oro puede dar plata y mucha, pero luego de que se acabe ¿qué pasará
con el pueblo? ¿Emigraran a territorios ya explorados? O ¿simplemente olvidarán
su pueblo y como simples animales de carroña, comerán y se irán con sus pansas
atestadas de nada?
La reflexión en territorios como estos en donde la violencia
ha primado por encima del bienestar de un pueblo que siempre lo ha tenido todo,
pero que a su vez no ha tenido nada, se desmaraña por el olvido de recuerdos que en sus puños
llevan sangre, el trabajo se desvaloriza
y la sociedad queda en mute, el silencio los adormece.
El importaculismo los lleva a olvidar y seguir emigrando,
olvidando su identidad solo con el recuerdo en una tarjeta de identidad o una
cedula que les dice que son de Segovia, de un pueblo olvidado, de un pueblo sin
sentido, a un futuro sin identidad.
Te preguntas ahora ¿Qué pasa en Segovia?
Las pausas violentas de este texto son voluntarias.
Las pausas violentas de este texto son voluntarias.
