Una historia para contar
Hace mucho que no escribo para mi blog, así que he tomado la decisión de
establecer algunos días para publicar contenidos, entre ellos está contar
pequeñas historias de terror y suspenso que me pasaron y también aquellas que mi abuelo me contaba de pequeño y
que hoy por hoy aún recuerdo, me asustan y causan escozor solo con escribirlas.
¡Aquí vamos!
La historia corta que les quiero contar y que me pasó cuando era niño, la
he llamado “MAMÁ ESE PAYASO ME ESTÁ
MIRANDO”.
Todo ocurrió una tarde que caminábamos por un parque mis abuelos, mi papá,
mi mamá, mi prima María y yo. Era común que pasáramos comiendo helado o riéndonos
de mi papá porque no entendíamos sus chistes; mi prima se había ido corriendo
hasta una juguetería en donde había unas marionetas colgadas detrás de un
cristal, yo por obvias razones la seguí y nos separamos de los adultos. Cuando entramos a la
Juguetería no había nada más que sólo
juguetes, no se veía el dueño, ni quien atendiera. Uno a uno fuimos visitando
todos los stand donde habían carros a control remoto, muñecas de la Barbie,
osos de peluche gigante y otros más que variaban en tamaño; hasta que llegamos a
un lugar al fondo de la juguetería donde se podía ver el polvo, la suciedad y
el descuido de los dueños. La verdad creo que no nos importó que la sección
donde estaban estos juguetes estuvieran así, al fin y al cabo eran juguetes.
Cuando ahí, colgado de sus brazos y piernas en “X” estaba un PAYASO marioneta
que tenía una enorme sonrisa blanca con bordo rojo y su trajecito en chaleco y pantalón
de rayas rojas y blancas con unas zapatillas enormes rojas con
negro. Yo me quedé impactado al ver el payaso en esa posición, y cuando intenté
hablar con mi prima, ella ya no estaba, no la veía por ningún lado. Recuerdo
que regresé rápidamente la mirada al payaso porque su mirada me había impactado
mucho, pero esta vez no vi su rostro como antes, su cabeza estaba inclinada.
Ahí comprendí que era mejor salir del lugar lo más rápido posible, pero ya lugar y nos llevó hasta la entrada donde estaban nuestros familiares, ambos salimos a abrazar a mi abuela y le contamos lo sucedido, todos se pusieron a reír y le pidieron al señor de la tienda que trajera el payaso. Efectivamente el hombre fue por él, lo puso en la repisa y comenzó a moverlo con las cuerdas. Recuerdo que mientras él lo movía, los ojos del payaso se movían hacia nosotros dos, yo aferrándome fuerte a mi mamá le dije “-Mamá ese payaso me está mirando-" volvieron a reír y salimos de la juguetería. Nos fuimos para la casa porque María del susto se sentía muy mal y hubo que llevarla cargada.
Y si lo notaste, sí, le tengo miedo a los payasos.
Si te gustó, por favor comparte, recomiéndalo o dime qué clase de historias te gustaría leer.


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