domingo, 8 de febrero de 2015

CUANDO HABLAMOS DE BRUJAS, DUENDES, GUACAS, HECHIZOS Y ENCANTOS

Por: Jaiver Andres Zapata V. "Jaz"


Cuando hablamos de Brujas, duendes y encantos, no es solo decir que son cosas del inframundo, puede ser, pero cuando uno lo vive y al compartirlo con los amigos un escalofrió pasa por la espalda hasta erizar los bellos de las manos y más cuando coinciden las personas con historias, como por ejemplo con este cuento de las Guacas.

Que es una Guaca, pues en términos muy paisas de quienes los han vivido y han contado la historia, son luces que uno persigue y al llegar  donde se encuentra esa luz hay un entierro, pero no un entierro mortal, ¡no! Es un entierro de algo valioso, oro, dinero, joyas etc.

Pero cuando hablamos de las brujas y duendes, pensamos en maleficios, espantos, robadas de almas y hasta espantos, en golpes y abiertas de puertas. ¿Qué buscan? ¿Qué satisfacción tienen al espantar, perseguir y arruinar la vida de sus víctimas? ¿Qué sentido hay en que existan?

En aquella época donde se considero que todas aquellas mujeres que utilizaran su intelecto para  dar ideas, eran brujas y tenían que ser  ahogadas, ahorcadas, decapitadas y hasta quemadas, cuantas de aquellas mujeres no tendrían nada que ver con un pacto con el inframundo.
Y como las describen: Mujeres ancianas que están al frente de un caldero gigante haciendo brebajes y hechizos para tortura a sus víctimas, mujeres feas, narizonas y de verrugas hasta los pies, que vuelan en una escoba y tienen uñas para sacar los ojos de los niños.

Que son esas mujeres que se desprenden de sus cuerpos como se dice en la magia negra “DESDOBLARSE” y dejan su cuerpo en un transe mientras su espíritu viaja a hacer maldades y atormentar, hombres, mujeres y niños. Aquellas que brincan en techos, persiguen y celan a los hombres, dejan marcas de uñas desgarradoras a las mujeres hermosas que tengan a hombres que les gustan a las brujas.   Mujeres de ropas oscuras y que vuelan entre los árboles y techadas en una bola de fuego; y con Padres nuestros, y credos alzan conjuros para aquellos que no creen en ellas, obligandolos a que se queden sentados hasta que a ellas les dé la gana.

De los duendes no hay mucho que decir, mujer que le agrade, mujer que acosa y la persigue hasta el punto de hacerlas visitar un sacerdote que exorcice, en los hombre  su ambición por lo material, es capaz de robarles el alma, y si eres menor de edad tu abuela es la que te rescata al punto de enfrentarse a él con una escoba, ¿por qué? porque tu alma, pues por el hecho de tener la posesión mas preciada, tu alma le pertenece.


La magia negra existe, al igual que la blanca y la de los colores de la arco iris, si es posible , pero una cosa si está claro. Nunca recibas nada de un extraño con la derecha, hazlo con la izquierda, y como diría un sabio antioqueño en esta frase has de convertir aquello: “lo que me han entregado con gran empatía, que no me cause daño, y que si hubo la intención, que se cumpla la ley del revés, pues soy católico y la maldad no me va tocar.” 
EL HOMBRE Y EL MAR

Por: Jaiver Andres Zapata V. "Jaz"




Sollozo, se encontraba el hombre mirando hacia el mar, preguntándole a él que  puede hacer para cambiar un poco lo que él piensa sobre los humanos; el mar callado, con las olas empuja la espuma a la orilla; , simplemente escucha los reclamos  desesperados de aquel hombre, ¿Dónde está la justicia?, ¿Dónde está la igualdad?, ¿en qué mundo y país me encuentro? ¿Soy digno de estar o ellos son o se creen los dignos de gobernarme a mí? El mar  no aguanta sus reclamos y como todo sabio, calmado y resonante le pregunta: ¿Sabes cuantos caníbales pasaron por mí? El hombre guarda silencio, le da la espalda  y continua preguntándole. ¿Crees que no me doy cuenta lo que pasa? ¿Crees acaso que ellos ahí saldrán con algo? El mar alterado comienza a alzar más  sus olas, el cielo se pone opaco de nubes negras, el mar con su vos más fuerte le reprocha. 


Quien es más culpable que toda la humanidad junta, quien es más culpable que sus sistemas para demostrar su poderío ante los demás, casi que agrediéndose el uno al otro, quien es más culpable que las falsas razones y palabras de paz, dime  quien es más culpable que tú, que viene a mí, a cuestionarse con la esperanza de hallar respuestas que tú ya sabes; dime tú.
El hombre agacha su cabeza y de nuevo regresa su mirada al mar que ya en su leva  dice muchas cosas casi explosivas, en donde los tiburones  no se atreven a salir, las ballenas gigantes solo quieren estar sumergidas por temor a ser arrastradas hacia la orilla y quedar moribundas por el sobresalto del mar. El hombre levanta su cabeza y le dice muy tímido al mar: ¿Qué crees que hubiera sido mejor para el mundo?


El mar de inmediato calma su leva y comienzan a saltar los peces, el sol brillante sale de las nubes opacas y oscuras, y de inmediato en una vos fuerte pero amable, el mar le contesta. Al mundo le iría mejor si los seres humanos no hubieran existido; pero soy el culpable, pues fui yo quien les dio la vida, por eso poco a poco muero por culpa de ustedes, pero al fin y al cabo que padre no muere por sus hijos.


Al final el Hombre se retira de las orillas del mar y mientras camina por la playa un pequeño colibrí se acerca y le dice, odio que me utilicen para temas políticos, yo nunca he llevado un mensaje, pero tu que hoy me escuchas por que el mar me lo ha pedido, tienes el poder de ser libre.